F.
La edificación de Jerusalén y el reino de Dios.
1. Dios toma las medidas para
edificar a Jerusalén.
a.
2:1 Después levanté mis ojos, miré con atención y vi a un varón que tenía en su
mano un cordel de medir.
b.
2:2 Le pregunté: ¿A dónde vas? Y él me respondió: A medir a Jerusalén, para ver
cuánta es su anchura, y su longitud.
“Este
verso corresponde a la explicación entregada al profeta Ezequiel en los
capítulos 40-48, sobre las medidas de Jerusalén, para su construcción y
edificación, después de la salida del exilio, anunciada a Israel”.
c.
2:3 Observé, a aquel ángel que hablaba conmigo, se iba y le salía al encuentro
otro ángel.
2. La edificación y agricultura
de Jerusalén.
a.
2:4 Ordenándose que me hablase; corre, habla a este joven, y me dijo: Jerusalén
será habitada sin muros, a causa de la multitud de hombres y del ganado que
habrá en medio de ella.
3. Dios los corregirá
constantemente.
a.
2:5 Yo seré para ella, dice Jehová, muro de fuego en su derredor;
constantemente los corregiré; estaré en medio de ella para que glorifiquen mi
nombre. 1:16
4. Antes del juicio a Babilonia,
da la orden de salir de ella.
a.
2:6 Jehová les dice: Eh, eh, pongan atención; salgan de la tierra del norte,
porque los esparcí por los cuatro vientos de los cielos; por todos los lados de
la tierra, dice Jehová.
b.
2:7 Pero en este momento, te digo ¡oh Sion!, la que habita con la hija de
Babilonia, escápate; sal de la tierra del norte antes que yo la destruya.
c. 2:8 Porque así ha dicho Jehová
de los ejércitos: Desde su gloria, él me enviará, a las naciones que los
despojaron; así que deben salir, porque el que los toca, toca a la niña de su
ojo.
d.
2:9 Porque mira, yo alzo mi mano contra ellos, para que sean despojados por sus
siervos; cuando suceda esto, ustedes sabrán, que Jehová de los ejércitos me
envió, para prevenirles.
G.
La venida del Señor.
1. Anuncio de la venida del Señor
Jesús.
a.
2:10 Canta y alégrate, hija de Sión; porque mira, vengo, y habitaré en medio de
ti, ha dicho Jehová.
b. 2:11 En aquel día se unirán a
Jehová muchas naciones, me serán por mi pueblo, en medio de ti habitaré; en ese
momento conocerás que el que me ha enviado a ti, es Jehová de los ejércitos.
c.
2:12 Judá siempre será su heredad, en la tierra santa, en la tierra escogida de
Jerusalén.
d.
2:13 Por eso, calle toda carne delante de Jehová; porque él se ha levantado de
su Santo lugar.
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