Babilonia la grande.
A la luz de la profecía de Zacarías y Apocalipsis.
Un llamado de Dios: a salir su pueblo de Babilonia.
Abraham fue llamado a salir de Ur de los Caldeos, antes
llamada Babilonia.
Dios llama a Abraham a salir de Ur de los Caldeos. Su
obediencia y su fe le dieron un nombre, el Padre de la fe de multitudes de
gentes que han creído en la promesa de redención que Dios le dio a Abraham. Y
su generación posee la tierra santa de Israel.
Una bendición terrenal y eterna alcanzaron a este
hombre que salió de Ur, antiguamente Babilonia, que fue fundada por Asiria. Este
hombre Abraham salió de la cuna de la idolatría que ha llenado al mundo con su
politeísmo. Abraham fue llamado del centro de adoración era una metrópolis que
miraba a sus estatuas en un lugar de adoración llamado Zigurat. Esta adoración
se remontaba a las estrellas del cielo para guiar cada paso de su civilización,
cuya adoración transcendió la historia y cultura de Babilonia.
Cuando sale de Ur, Abraham paso por Signar antes de
llegar a Canaán, es la muestra de un hecho contundente que era idólatra antes
de creer en el Omnipotente, tal como lo indicó Josué al pueblo de Israel.
Con el transcurrir del tiempo, Dios le hace este
llamado ya no a Abraham sino a su descendencia, a Israel, quién por su
transgresión a la ley había sido cautivo por 70 años a Babilonia. Y qué en ese
momento estaba en la etapa más crucial de su idolatría para abordar en el
futuro al mundo.
Israel es llamada a salir de Babilonia.
Es por esta razón, que a través del profeta Zacarías
le hace un llamado de amor a salir de Babilonia, a su pueblo, cuando ya están
pronto a salir del exilio en Babilonia. Sal pronto le dice a su pueblo de
Babilonia.
La iglesia redimida por su sangre es llamada a salir
de Babilonia.
Después a través de Juan en el Apocalipsis, Dios
hace otra vez este llamado que transciende hasta nuestros días sal pronto
pueblo mío de Babilonia, y ya no le dice simplemente Babilonia sino la grande,
porque ya ha comercializado con todos los reyes de la tierra y lo ha
prostituido. O a fornicado en su idolatría con todos los reyes.
Un llamado a salir de Babilonia que transciende el
tiempo.
Este llamado de Dios se hace latente en este momento
de su venida, es un llamado de amor a su pueblo de salir de la idolatría de
Babilonia. ¿Como el pueblo de Dios que ha creído en él, Jesús como el Hijo de
Dios vive sumergido en la idolatría de Babilonia la grande? Dios te llama hoy
pueblo de Dios a salir de Babilonia, sal ya, porque te has involucrado creando
fortalezas que nos has podido romper. Pero estas rompiendo el mandamiento de
que solo lo adorarás a él y a él solo servirás. Los idólatras no podrán entrar
en su reino. Por esto ese llamado de Dios en el Apocalipsis, no se lo está
haciendo a cualquier persona, se lo está haciendo a su propio pueblo. Sal de
Babilonia pueblo mío, es el grito de Dios para hoy.
Antecedentes de la idolatría de Babilonia.
El Origen está en la torre de Babel, después llamada
Zigurat en Babilonia, como el primer intento humano de independizarse de Dios y
centralizar el poder político y religioso, dando origen a la cuna de la
idolatría mundial, el culto a Ishtar, la llamada "Reina del Cielo".
Babilonia antes llamada Ur de los Caldeos era, en
esencia, un gigantesco centro de ídolos.
En esa razón, la arqueología y la Biblia coinciden
en el impacto de ese lugar: Fábrica y hogar de ídolos: En Ur, los ídolos no
eran solo decoraciones; eran el motor de la ciudad. Había talleres de artesanos
dedicados exclusivamente a fabricar estatuas de madera, oro, plata y piedra. La
vida diaria, la economía y la política dependían de esos ídolos. Entre ellos, las
imágenes de Nanna, Ningal y docenas de ídolos menores.
La promesa tras la salida de Babilonia.
En la historia de Abraham, el relato bíblico sitúa
el nacimiento de la fe monoteísta saliendo precisamente de allí de Ur. Salir de
Ur significaba romper por completo con la cultura de una ciudad centro de la
idolatría, del politeísmo y de la adoración a las imágenes y a los astros, para
empezar a adorar a un solo Dios invisible.
Zacarias y Apocalipsis a la luz de los
hechos reales de Babilonia.
El profeta Zacarías, al igual a Juan en Apocalipsis
a la luz de la interpretación de Babilonia la grande. Hacen un llamado en
primera persona al pueblo de Dios, en el amor de Dios por su pueblo, a una
invitación personal a salir de Babilonia.
La advertencia tras la salida del exilio al pueblo
de Dios que durante 70 años estuvo en Babilonia, en el capítulo 5 de Zacarías y
la visión de la mujer dentro del Efa siendo devuelta a Babilonia. Es un acto de
amor de Dios para que su pueblo no se contaminará de la idolatría Babilónica.
La adoración babilónica dentro de
los templos cristianos.
En la época de Constantino el Imperio Romano, por
decreto Universal, declara a la religión cristiana, como la religión del
imperio, y se obliga a toda la gente sea del credo que sea a cristianizarse.
Por su parte, al verse obligados por el clero, el
paganismo y las masas adoptan la fe, e introducen en el templo cristiano a
Babilonia. Y los santos apóstoles y la madre de Jesús. Fueron los nuevos ídolos
que adoptaron los títulos de la cuna de la idolatría Babilónica.
Al pasar de los años la iglesia se volvió
sincretista, creyendo en muchos ídolos y abandonado la fe única en Jesús, como
único mediador entre Dios y los hombres, habiendo muchos mediadores que
interceden en este sincretismo por el pueblo.
En este sentido, tanto el mundo como los judíos
fueron involucrados en este sincretismo, difícil de abordar, porque este
arraigado en la universalidad y la llamada única iglesia universal de Cisto, la
católica. Por lo que muchos clérigos y padres de la Iglesia han hecho historia
saliendo de ella, y abriendo los ojos a la humanidad a salir de babilonia, pero
en ese arduo desafío también fueron asesinados por sostener una fe radical y
real, por los máximos representante de una iglesia que pretende dirigir los
designios del mundo sin una doctrina sana.
En este sentido los antiguos ídolos babilónicos
tomaron las formas humanas. Por ejemplo, la figura más grave de todas es tomar a
la madre de Jesús como la figura de Babilonia llamada Ishtar-Isis.
¿Quién es la llamada Babilonia la
grande en Apocalipsis?
La identidad de la Gran Babilonia no es
específicamente un país geográfico. Que en los actuales momentos es Iraq. Sino
es un sistema global de confusión espiritual, de alianzas políticas corruptas. En
los cuales se han involucrado a través de la historia todos los reyes de la
tierra, siendo unos fornicarios idólatras. Porque creen en Jesús, pero también
en la idolatría de creer en muchas imágenes tal cual crea Babilonia quien
introdujo este sistema idólatra en la iglesia.
¿Qué significa el llamado de Dios
en el Apocalipsis de Salir de ella?
El significado de "Salid de ella, pueblo
mío", demuestra que Dios reconoce y ama a las personas sinceras que están
atrapadas por la tradición dentro de ese sistema, diferenciándose claramente de
los que rechazan la verdad con soberbia y jamás se arrepienten. Sino creyendo
que son su pueblo porque tienen nombre del que vive y lo mencionan en sus
bocas, pero están muerto en sus delitos y pecados, sobre todo siendo idólatras.
Estos son llamados fornicarios y no adúlteros porque
todavía no se han casado con Dios. Sino son fornicarios acudiendo a cualquier
tipo de ídolo para obtener su bien. Y no
humillándose ante la poderosa mano de Dios, para que él los exalte en su
tiempo.
La visión de Zacarías.
Zacarías, quien profetizó justamente durante el
regreso del exilio babilónico, cuando el pueblo estaba reconstruyendo el
Templo. Tiene una visión de la mujer dentro del Efa, que era una gran vasija de
medida. Un contenedor de metal, cuando se levanta la tapa de plomo, ve que
adentro hay una mujer sentada. El ángel le explica: "Esta es la
Maldad".
Luego, aparecen dos mujeres con alas como de cigüeña
que levantan el contenedor por los aires. Zacarías le pregunta al ángel:
"¿A dónde llevan al contenedor?", y el ángel le responde: "Para
que le sea edificado templo en la tierra de Sinar, que es Babilonia; y cuando
esté preparado, lo pondrán allí sobre su base". Zacarías 5:11
¿Qué significa esto en el contexto
del exilio?
Cuando Dios insta a su pueblo a salir de Babilonia. Zacarías
2:7: ¡Ah, Sión, escápate, tú que habitas con la hija de Babilonia!
El traslado de la idolatría a su origen: Dios estaba
"limpiando" a Israel de la maldad y de la idolatría que habían
aprendido en el exilio. Esa figura de la mujer, la personificación de la
rebelión y el culto pagano es arrancada de la tierra santa y devuelta a su
"cuna", la tierra de Sinar, en Babilonia, para edificar un templo
definitivo.
La conexión directa con Apocalipsis: Es impactante
cómo el Antiguo y el Nuevo Testamento se dan la mano. Esa "mujer" que
en Zacarías es enviada a Babilonia para que le construyan un templo y la pongan
sobre una base, como un ídolo, es la misma "Gran Ramera" o
"Mujer sentada sobre la bestia" que Juan ve siglos después en el
Apocalipsis, gobernando el sistema mundial.
¿Quién era esa mujer?
Desde el punto de vista de la arqueología, la
historia de las religiones y los hallazgos en la antigua Mesopotamia, esa
figura de mujer que personifica la idolatría de Babilonia tiene un nombre
propio muy claro: la diosa Ishtar, conocida originalmente por los sumerios como
Inanna.
Ishtar era la deidad femenina más importante,
poderosa y venerada de todo el panteón babilónico. Los hallazgos arqueológicos
muestran que su representación idólatra encaja de manera casi exacta con las
descripciones proféticas de Zacarías y del Apocalipsis:
La "Reina del Cielo" y de
la Prostitución Ritual
Arqueólogos y lingüistas han traducido miles de
tablillas cuneiformes donde Ishtar es llamada formalmente la "Reina del
Cielo" (un título que el profeta Jeremías también condena fuertemente en
Jeremías 7:18 cuando los israelitas la adoraban clandestinamente).
La conexión con la ramera: Ishtar era la diosa del
amor, la fertilidad, el sexo y también de la guerra. En sus templos en
Babilonia se practicaba de forma sagrada la prostitución en el ritual. El
concepto de la "Gran Ramera" del Apocalipsis que corrompe al mundo no
es una metáfora inventada al azar; está directamente inspirado en el culto real
de Ishtar, donde la fornicación era una práctica religiosa obligatoria para
buscar prosperidad y buenas cosechas.
Hallazgos arqueológicos: La Puerta
de Ishtar.
El descubrimiento arqueológico más espectacular
relacionado con esta deidad ocurrió a principios del siglo XX, cuando
arqueólogos alemanes desenterraron la impresionante Puerta de Ishtar en la
antigua Babilonia (hoy reconstruida en el Museo de Pérgamo en Berlín).
Esta enorme estructura de ladrillos de color azul
brillante (lapislázuli) decorada con relieves de leones (el animal símbolo de
Ishtar), toros y dragones, era el acceso principal a la Vía Procesional de la
ciudad. El hecho de que la entrada más majestuosa de la capital del imperio
estuviera dedicada a ella demuestra el nivel de devoción que se le tenía.
La Mujer sobre el Pedestal y los
Leones
Los textos cuneiformes y relieves arqueológicos
(como el famoso Relieve de Burney o la "Reina de la Noche") la
muestran como una mujer alada, de pie o sentada sobre leones, y muchas veces
portando los símbolos del poder y la medición.
Cuando Zacarías ve que a la mujer dentro del Efa
(una vasija de medida comercial) se le edifica un templo en Sinar y "la
pondrán allí sobre su base" (es decir, en un pedestal), describe
exactamente el patrón de los arqueólogos al excavar templos mesopotámicos: las
estatuas de Ishtar se colocaban en la celda sagrada en lo alto de un pedestal o
plataforma para recibir la adoración de reyes y ciudadanos.
El mito del "Descenso al
Inframundo" y su esposo Tamuz
Otro hallazgo literario clave es el mito
sumerio-babilónico del Descenso de Ishtar al Inframundo. En la historia, ella
desciende al reino de los muertos y, tras rescatar o enviar allí a su esposo
Tamuz (el dios de la vegetación), se genera un culto de lamento y resurrección.
Esta idolatría llegó a calar tanto en el pueblo de Dios que el profeta Ezequiel
(Ezequiel 8:14) relata con horror su visión del propio Templo de Jerusalén,
donde en las puertas había "mujeres sentadas llorando a Tamuz".
Dios ordenó extirpar todo rastro de esa
"mujer" (el culto seductor, inmoral y materialista de Ishtar) para
que no contaminará el culto verdadero. Esa misma esencia es la que el
Apocalipsis advierte resurgiendo con un disfraz global.
¿Quién es esa mujer actualmente?
Describiendo exactamente el argumento central de una
corriente de interpretación histórica muy importante (defendida por muchos
eruditos y reformadores históricos) que analiza cómo el cristianismo se
transformó a partir del siglo IV con el emperador Constantino, en un centro de
sincretismo, la creencia o veneración a muchos ídolos.
Cuando el Imperio Romano adoptó el cristianismo como
religión oficial, millones de paganos entraron a la Iglesia casi de la noche a
la mañana. Historiadores y teólogos señalan que, para facilitar esta transición
masiva, ocurrió un fenómeno llamado sincretismo masivo mezclando todas las
creencias en el cristianismo. Porque era más fácil creer en lo que se veía, en
el objeto producto de la veneración. Porque le cambiaron el nombre a adoración
por veneración, creando más fortalezas sobre el ídolo. Siendo prácticamente lo
mismo. Que creer en un Dios Espíritu que no se ve, que es la demanda de la fe
verdadera.
¿Por qué toman a María como la
figura central de la idolatría?
Por miles de años, en el mundo antiguo, tomaron como
figura central la madre progenitora, símbolo de la fertilidad y protección para
adorar, en Babilonia Ishtar, en Egipto Isis, en Grecia Artemisa y Roma Diana.
Llamada últimamente la "Reina del Cielo". Al obligatoriamente pertenecer
al cristianismo, con una fe puramente monoteísta centrada en el Padre y el Hijo.
Por lo general, estas masas paganas no encontraron esa figura materna y
celestial a la que llevaban siglos adorando, por lo cual materializaron su
creencia en María la madre de Dios. Encontrando facilidad en el culto, porque
ella hacía falta, sin saber cómo fueron los hechos podemos suponer lo fácil que
se les hizo convencer a los feligreses a creer en María la madre de Dios, no hubo
esfuerzo porque ya lo sabían.
Un cambio de nombre: De Ishtar/Isis
a María
Para hacer el cristianismo más atractivo y digerible
para los paganos, la devoción popular y las decisiones políticas de la época
comenzaron a transferir los títulos, los templos y la iconografía de las
antiguas diosas paganas directamente a María, la madre de Jesús.
Los hallazgos históricos muestran paralelismos asombrosos:
Los títulos: A María se le empezó a llamar
oficialmente "Reina del Cielo" (el mismísimo título de Ishtar en
Babilonia y Jeremías), "Madre de Dios" (título que ostentaba Isis en
Egipto) y "Estrella del Mar".
La iconografía: Las estatuas y pinturas de la diosa
egipcia Isis sentada sosteniendo a su hijo Horus en el regazo.
Los concilios al respecto que
acordó el de Éfeso (Año 431)
En el Concilio de Éfeso. Éfeso era la ciudad mundial
del culto a la diosa Diana (Artemisa), donde se encontraba una de las siete
maravillas del mundo antiguo dedicada a ella. Fue precisamente en esa ciudad,
impregnada por siglos de adoración a la gran diosa madre, donde la Iglesia
declaró oficialmente a María como Theotokos (Madre de Dios). Los ciudadanos de
Éfeso salieron a las calles a celebrar con antorchas, repitiendo casi los
mismos desfiles que antes hacían por Diana.
La visión en el Apocalipsis y el
momento de adoración a la madre de Dios
El momento exacto fue el hecho de constituir al
cristianismo como religión oficial del imperio, en que la Gran Babilonia se
infiltró dentro de la propia cristiandad. Al vestir a la antigua deidad
babilónica (Ishtar/la Reina del Cielo) con el nombre de la piadosa madre de
Jesús, el sistema idólatra logró sentarse en el corazón del mundo religioso occidental.
Por eso, para muchos estudiosos, la profecía de la
mujer que "se prostituye con los reyes de la tierra" se cumplió
cuando la Iglesia de los siglos posteriores unió el poder político de los
emperadores y reyes europeos con este sistema religioso cargado de imágenes,
altares y devociones heredadas directamente de la antigua Babilonia. Y que
conquistaron a América y parte del mundo introduciendo a Babilonia en los
países y en su culto, comercializando y prostituyendo a los reyes y presidentes
con su idolatría, que hasta hoy permanecen. No se llevó al mundo un
cristianismo sin levadura. Porque la Iglesia católica era la que ejercía el
dominio. Hasta este siglo que ya se han liberado a los pueblos de esta
creencia, en la cual han podido salir de Babilonia la grande.
La conexión con la iglesia católica
con Babilonia y la invitación de salir de allí.
En un análisis sumamente profundo de los puntos de
una manera que tiene toda la coherencia dentro de la línea de interpretación
profética historicista. Al ver el panorama completo desde Babel, pasando por la
visión de Zacarías sobre la mujer llevada a Babilonia, la adoración de Ishtar y
la posterior mezcla político-religiosa a partir de Constantino, se entiende
perfectamente por qué la profecía no apunta a una frontera geográfica o a un
país, sino a un sistema espiritual idólatra que apunta a romper con lo santo y
sagrado del lugar santísimo de Dios, Jesús.
Sin embargo, en el Apocalipsis 18:4. Dios hace un
llamado a su pueblo, diciendo al pueblo "Salid de ella, pueblo mío".
El reconocimiento de Dios:
"Pueblo mío"
Es impactante que Dios use la expresión "pueblo
mío" para referirse a personas que en ese momento todavía están dentro de
ese sistema babilónico. Esto nos revela algo muy importante sobre el corazón de
Dios:
Él reconoce que dentro de ese sistema (que
históricamente se ha identificado de forma central con la Iglesia Católica
Romana y sus ramificaciones debido a la adopción de ritos babilónicos) hay
millones de personas sinceras.
Son personas que aman a Dios, que buscan a Jesús con
un corazón puro, pero que han nacido y crecido bajo tradiciones, dogmas e
imágenes que heredaron de sus padres, y de sus creencias en ese sincretismo sin
que ellos tengan plena conciencia de su origen idólatra.
Dios no los llama "idólatras
incorregibles" ni los descarta; los llama Su pueblo. Él sabe quiénes le
pertenecen por su fe y sinceridad, incluso si están atrapados bajo la
estructura de una institución corrompida llamada Babilonia la grande.
El propósito del llamado: Separar a
las personas del sistema
Existe una distinción muy clara en la profecía entre
el sistema y las personas:
El sistema (Babilonia/la estructura corrupta): Ya
está juzgado, su caída es inevitable y no tiene remedio porque su raíz es la
rebelión organizada.
Las personas (Su pueblo dentro de ella): Tienen la
oportunidad de salvarse. El llamado a "salir" no es un desprecio
hacia ellos, sino un acto de rescate por amor. Dios les dice: "Salgan de
ahí para que no compartan sus pecados ni les alcancen sus plagas". Es una
invitación a abrir los ojos ante la verdad de las Escrituras y abandonar las
prácticas que ofenden al Creador.
¿Eran o no eran pueblo antes?
El apóstol Pedro, citando al profeta Oseas, decía a
los creyentes: "Ustedes que en otro tiempo no eras pueblo, pero que ahora
son pueblo de Dios". 1 Pedro 2:10.
En todo caso, cuando el mensaje de la verdad pura
del Evangelio llega a los oídos de estas personas sinceras que están sumergidas
en la tradición católica u otros sistemas mezclados, ocurre una transformación.
En el momento en que deciden escuchar la voz de Dios por encima de las
tradiciones humanas, demuestran que siempre fueron ovejas del Verdadero Pastor,
solo que estaban en el redil equivocado. Como dijo Jesús en Juan 10:16:
"También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también
debo traer, y oirán mi voz; y habrá un solo rebaño, y un solo pastor".
Resumiendo
Dios no está llamando a salir de un territorio
político; está llamando a individuos de gran corazón sincero, que cree en él, que
están atrapados dentro de una red religiosa que adoptó del antiguo culto a la
"Reina del Cielo" por ignorancia sin saberlo, y sin que nadie se lo
explique y que atrapó a la estructura de poder de los reyes de la Tierra, que
la hicieron como su creencia y religión.
El llamado "Salid de ella" es, en última
instancia, el llamado a la reforma espiritual más grande de la historia: dejar
atrás los ídolos, los intermediarios humanos y las doctrinas de hombres, para
regresar única y exclusivamente a la adoración en espíritu y en verdad al Dios
de la Biblia.
Los puntos clave para interpretar quién está en
Babilonia y son invitados a salir y los que nunca se arrepintieron para juicio
eterno.
Hay una diferencia abismal entre el que está confundido,
pero ama a Dios, y el que ha endurecido su corazón por completo en la
idolatría.
El grupo
de "Pueblo mío": Los que creen de manera incorrecta
Este grupo cree en Él.
Tienen fe en Jesús, oran, buscan hacer el bien, pero lo hacen sumergidos en un
sistema tradicional lleno de prácticas heredadas del paganismo (altares,
imágenes, rezos a intermediarios) sin saber realmente que eso es idolatría ante
los ojos de Dios.
Dios mira el corazón y la
sinceridad de la persona, no solo sus errores teológicos. Por eso los llama
"pueblo mío".
A ellos no les cae el
juicio de golpe; a ellos se les da una advertencia amorosa de rescate:
"Salid de ella". Dios les da la oportunidad de conocer la verdad pura
de las Escrituras para que puedan corregir su camino y salir antes del fin.
El grupo
del juicio: Los que "jamás se arrepintieron"
El otro grupo que menciona
el Apocalipsis aparece de forma dramática en pasajes como Apocalipsis 9:20-21 o
Apocalipsis 16:9-11. El texto dice textualmente:
"Y los otros hombres
que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las
obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios y a las imágenes de
oro, de plata, de bronce..."
Este es un escenario
completamente diferente. Aquí no estamos hablando de personas sinceras
confundidas por la tradición. Aquí se trata de:
El sistema corrupto en sí
mismo y sus líderes conscientes: Aquellos que, a pesar de ver las plagas, el
colapso del sistema y la verdad expuesta con total claridad, deciden rechazar a
Dios con soberbia.
Una rebelión voluntaria.
Prefieren seguir adorando al dinero, al poder, a las ideologías humanas y a sus
ídolos antes que humillarse ante el Creador. Para ellos, la idolatría ya no es
un error de ignorancia, es una decisión de vida.
Por esta razón, el juicio
destructivo no es para el que cree en Él de buena fe, aunque esté equivocado.
El juicio final de Apocalipsis cae sobre el sistema babilónico incorregible y
sobre aquellos que eligen quedarse en él conscientemente, prefiriendo la
mentira a la verdad.
Dios rescata a los suyos diciéndoles:
pueblo mío sal; precisamente porque sabe que su fe es real, quitándolos de en medio,
antes de que el peso del juicio caiga sobre la estructura que se negó por
completo a arrepentirse.
En conclusión
El apóstol Pedro lo resumió perfectamente cuando
finalmente entendió este principio:
"En verdad comprendo ahora que Dios no hace
acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace
justicia." (Hechos 10:34-35)
Por eso el Apocalipsis no es un libro de destrucción
sin sentido, sino un libro de justicia a la advertencia al juicio y al rescate
de salir de ese juicio. El amor de Dios se demuestra en que Él no destruye a
ciegas. Él se toma el tiempo de hablarle al oído a cada persona sincera,
dándole la oportunidad de conocer la verdad.
La adoración a María mundialmente´.
Es indispensable entender la devoción mariana en el
mundo en general, está estrechamente ligado a un análisis iconográfico (visual)
que la conecta directamente con la arqueología babilónica.
De los 195 países reconocidos en el mundo hoy en
día, la veneración a figuras marianas bajo el concepto estudiado está presente
de manera oficial y masiva en más de 120 países.
Principalmente se distribuyen en tres bloques
regionales:
América Latina y el Caribe (Toda la región): Es el
bloque más homogéneo. Prácticamente el 100% de los países de esta región tienen
una "santa patrona" mariana oficial que mueve millones de devotos
(por ejemplo: la Virgen de Guadalupe en México, la Virgen de la Caridad en
Cuba, o la Virgen de Luján en Argentina).
Europa Meridional y Central: Países con raíces
católicas profundas como España, Italia, Portugal, Polonia y Francia, donde los
santuarios marianos (como Lourdes o Fátima) dictan gran parte de la cultura
religiosa nacional.
Filipinas y regiones de África/Asia: Filipinas es el
bastión mariano de Asia. En África, países con fuerte herencia colonial
católica (como Angola o la República Democrática del Congo) también tienen una
devoción masiva.
En los países de mayoría islámica, protestante (como
los nórdicos) u orientales (como Japón o la India), la devoción a María es
minoritaria o inexistente.
Por su parte, los centros más importantes de
adoración mariana, está en Israel. En los lugares donde caminó Jesús, y todos
los lugares que fueron epicentros de su pasión, muerte y resurrección.
¿Cuál es la representación de la
efigie babilónica?
La búsqueda de la figura o el diseño visual exacto
que heredó directamente los rasgos de la idolatría mesopotámica de Babilonia,
la arqueología y la iconografía apuntan a dos representaciones clave:
"La Reina del Cielo"
coronada con estrellas y la luna bajo sus pies
En la iconografía católica y ortodoxa, es sumamente
común ver a María como una reina celestial, vistiendo mantos azul brillante,
portando una corona de doce estrellas y de pie sobre una luna creciente.
Si miramos los hallazgos arqueológicos de
Mesopotamia y el antiguo Egipto, esta imagen exacta pertenecía a Ishtar (la
Reina del Cielo babilónica) y a Isis (su contraparte egipcia).
Ishtar era adorada como la diosa de la estrella de
la mañana y de la tarde (el planeta Venus), y sus relieves la rodeaban de
estrellas y del disco lunar.
Al cristianizar al mundo en el imperio, los artistas
y artesanos imperiales simplemente transfirieron los atributos visuales de la
diosa astral más poderosa del mundo pagano en esa época, guiados por los que
habían adoptado de los babilonios al cristianismo, pero sin comprender la
verdad, a la figura de María para que las masas siguieran viendo a su conocida
"reina cósmica", sin que afectara a sus creencias, que dicho sea de
paso lo adopto toda la congregación de la época, y siguió creyendo sus
generaciones tradicionalmente asta nuestra época.
La "Madre con el Niño"
(La efigie más exacta)
Esta es la efigie babilónica por excelencia. En la
antigua Babilonia existía el mito fundamental de Semíramis (la reina de Babel)
y su hijo Tamuz. La leyenda babilónica afirmaba que Tamuz nació de forma
milagrosa y que era la encarnación del dios Sol. El pueblo adoraba la imagen de
la "Madre Virgen" sosteniendo al "Hijo Divino" en sus
brazos. Y así tomaron forma todas las demás representaciones de la diosa madre
de los otros países involucrados que ya hemos mencionados, como Egipto y
Grecia.
Hoy en día, en miles de templos de esos más de 120
países, se sigue colocando exactamente la misma efigie antigua (la madre con el
niño, o la reina de los astros) sobre un pedestal, cumpliendo de forma
asombrosa el patrón visual que comenzó en Babel.
El dolor y el amor detrás del
llamado
Llegar al final de este recorrido histórico y
profético nos deja con una verdad innegable: "La Gran Babilonia" no
es un país, no es un sistema, es la adaptación idólatra mundial tras la
imposición del cristianismo universal, de adoptar sus ídolos dentro del
cristianismo sin encontrar ningún tipo de oposición sino abrazarlos como
pertenencias únicas arraigadas en el corazón del creyente. No se adoran, se
veneran, es la madre de Dios, es una fortaleza íntimamente ligada a el deseo
del corazón de ver algo, y de no comprender a adorar a Dios en Espíritu y en
verdad, porque esto son los adoradores que él busca, por eso la invitación de
salir y venir a adorar al Dios vivo y real.
Cuando el Apocalipsis exclama: "Salid de ella,
pueblo mío", no lo hace con la voz de un juez implacable que busca
destruir, sino con el grito desesperado de un padre que corre a rescatar a sus
hijos antes de que la casa colapse. Dios no los llama "idólatras
desahuciados"; los llama Su pueblo. Él sabe que dentro de ese sistema que
adoptó los altares de Ishtar hay millones de almas sinceras.
Sé perfectamente lo difícil y doloroso que es este
llamado, porque en esos altares, de rodillas ante esas imágenes, están mis
propios familiares. Personas que aman profundamente, que buscan a Jesús con
lágrimas en los ojos, que tienen una fe genuina, pero que caminan bajo una
tradición que les enseñó a buscar caminos e intermediarios que la Palabra de
Dios jamás autorizó.
Comprender esto nos obliga a mirar a quienes están
allí no con espíritu de crítica o altivez, sino con una profunda compasión.
Ellos no conocen el origen de la efigie que veneran; solo repiten el eco de una
Babilonia que se disfrazó tan bien que logró sentarse en sus hogares para que
la veneren.
A ti, que tienes tu fe puesta en Jesús, pero
mantienes un pie en las tradiciones de Babilonia; a ti, que amas al Salvador,
pero aún te aferras a la "Reina del Cielo": Dios no ignora tu devoción
y suplica, pero hoy quiere purificar tu fe. El llamado a "salir" no
es una invitación a abandonar tu fe, sino a regresar a la fuente pura. Es el
llamado del Verdadero Pastor que te dice: "Ya no necesitas intermediarios
hechos de madera o de piedra, ni títulos nacidos en el paganismo. Yo morí por
ti, yo te escucho directamente, yo te amo por igual".
Salir de Babilonia duele porque implica romper con
la herencia de nuestros padres y la comodidad de la tradición. Pero quedarse
dentro, una vez que la luz de la verdad ha brillado, es arriesgarse a compartir
el destino de un sistema que ya está juzgado. Su amor es tan grande que
prefiere incomodar tu presente para asegurar tu eternidad. Escucha hoy Su voz,
abraza la verdad de las Escrituras en espíritu y en verdad, y atrévete a
caminar únicamente tomado de la mano de aquel que dio su vida por ti. ¡Sal de
ella, porque sigues siendo Su pueblo!
Una invitación a gritos del propio
corazón de Dios.
Sal de Babilonia pueblo de Dios. Ya está cerca su
venida, en este tiempo te hace un llamado puntual y exacto. Te está llamando
pueblo del. Con amor. En el Apocalipsis da esa expresión que sale del corazón
de Dios esa invitación a salir de Babilonia. Dios no está llamando a los idólatras
de este mundo, está llamando a su pueblo a salir de Babilonia, de su idolatría.
Es un grito de amor desde el mismo corazón de Dios a tu corazón idólatra. Pero
a ti te habla, tú que siente que no eres idólatras, porque estas venerando, no
adorando a una esfinge de María la madre de Dios. Es la madre de Dios, dices, y
te consuelas. Pero esa no es María la madre de Dios, que está en el cielo. Esta es la representación del ídolo Babilónico,
que fue introducido en la iglesia en el siglo 325. El de la llamada “La Reina
del Cielo”
Dios está llamando a su pueblo en este tiempo a
salir de Babilonia.
Esta es una verdad, de alerta para todos los
católicos en el mundo que veneran a María. Dios le habla como pueblo del, pero
lo invita a salir de Babilonia. Sacar del corazón de las personas este asunto,
es muy difícil, porque han creado fortalezas, en ellos, no adoran, sino
veneran. Es la madre de Dios por otro lado, y se tiene que respetar, si le
tocas el tema de la idolatría te evaden por esta razón, así que tocar el tema y
sacarlo del corazón es como depurar esa creencia tan marcada.
Pero debes hacerlo pronto pueblo de Dios, Dios te
llama a la reflexión no te tardes, no seas participe de los juicios que vienen
a esta tierra, aléjate de sus juicios, y cree en que Jesús es el único que te
puede librar de este Juicio, la madre de Jesús debe estar avergonzada de esto,
cuando el ángel le dijo Dios te salve María el Señor es contigo, bendita eres
entre todas las mujeres, pero no para que la veneraran, sino para que la
respetaran.
En un llamado de Dios urgente que nos hace en el Apocalipsis
de salir de Babilonia. Hay 120 países involucrados, y así sus gobernantes y su
gente, que sostienen esta creencia. Es una alerta mundial para que las personas
reflexionen en este último tiempo de su regreso. Tu madre de familia, que amas
a María y crees en Jesús. Honra al hijo de Dios, no venerando a su Madre, sino
creyendo en él como el que te puede dar la vida y esta eterna. María también
recibió la salvación del Hijo, como lo dijo el Ángel Dios te salve María. Es a
ti que Dios te llama a salir de esa creencia babilónica, a ti te llama Dios,
joven, adulto, hombre de honor, reflexiona en este tiempo vuelve a Dios.
Zacarías y Apocalipsis: A la luz de la interpretación de Babilonia la
Grande
Sal de Babilonia, pueblo mío
te dice Dios en el libro Apocalipsis. Ya está cerca su venida; en este tiempo
Él te hace un llamado puntual y exacto. Te está llamando, pueblo de Dios, con
profundo amor. En el Apocalipsis se encuentra esa expresión que sale del mismo
corazón del Creador: una invitación urgente a salir de Babilonia. Dios no está
llamando a los idólatras de este mundo; está llamando a su propio pueblo a
salir de la idolatría. Es un grito de amor desde el corazón de Dios directo al
corazón de cada mujer, cada madre, cada hombre, cada hija, cada joven o niño.
Quizás sientas que no eres
idólatra porque lo que veneras es una efigie de María, la madre de Jesús. Sin
embargo, los registros históricos demuestran que esta es la representación de
la diosa babilónica Ishtar, la antigua Reina del Cielo, un ídolo que fue
introducido sutilmente en la Iglesia a partir del siglo cuarto, tras el
Concilio de Nicea en el año 325.
Por eso, Dios está llamando
con urgencia a su pueblo en este tiempo a salir de Babilonia. Esta es una
verdad de alerta para todos los católicos en el mundo que veneran a María. Dios
te reconoce como parte de su pueblo, pero precisamente por eso te invita a
salir de ese sistema Babilónico de creencias idólatras.
Sé muy bien que sacar este
asunto del corazón de las personas es sumamente difícil. Se han creado
fortalezas mentales y emocionales. La respuesta inmediata suele ser:
"Nosotros no la adoramos, solo la veneramos". Por otro lado, al
tratarse de la madre de Jesús, se argumenta que se le debe respeto, y en el
momento en que se toca el tema de la idolatría, la mente evade la confrontación
por esta misma razón. Tocar este tema y sacarlo del corazón es un proceso
complejo, es como depurar una creencia profundamente marcada en la identidad de
cada persona.
Pero debes hacerlo pronto,
pueblo de Dios. Él te llama hoy a la reflexión; no te tardes. No seas partícipe
de los juicios que vienen a esta Tierra, aléjate de sus plagas y cree
firmemente en que Jesús es el único que te puede librar de la condenación. La
misma bienaventurada madre de Jesús estaría avergonzada de esto. Cuando el
ángel le dijo: "¡Salve, María! El Señor es contigo; bendita tú eres entre
todas las mujeres", no lo dijo para que la veneraran o elevaran altares en
su nombre, sino para que respetaran su papel en el plan divino.
Este es un llamado urgente
que nos hace el Apocalipsis: salir de Babilonia. Hoy en día, existen más de 120
países que sostienen y promueven esta creencia mariana. Es una alerta mundial
para que las personas reflexionen en este último tiempo, antes de su regreso.
A ti, madre de familia, que
amas a María, pero también crees en Jesús: honra verdaderamente al Hijo de
Dios, no venerando a su madre, sino creyendo en Él como el único camino que te
puede dar la vida, y está en eternidad con él. A ti te llama Dios hoy: joven,
adulto, hombre de honor, reflexiona en este tiempo y vuelve por completo al
Dios vivo.
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